¿Miedo a salir a la calle?

Recomendaciones para superar el síndrome de la cabaña o miedo a salir a la calle tras el desconfinamiento

Hemos tenido que quedarnos en casa

Llevamos semanas de confinamiento debido a la pandemia del coronavirus. De un día para otro nuestras vidas cambiaron de forma abrupta y radical.

La mayor parte de la población hemos permanecido en nuestros hogares. Quedarnos en casa ha formado parte de nuestra responsabilidad individual y colectiva para frenar la expansión del coronavirus mientras otras personas trabajaban para cuidarnos y cubrir nuestras necesidades.

No ha sido fácil ni está siendo fácil: pasará pero todavía tardaremos mucho tiempo para que todo vuelva a ser como antes. Quedarse en casa nos ha exigido una adaptación rápida en todas las facetas: compartir 24 horas al día con nuestras parejas e hijos, estudiar o trabajar mediante la utilización de las nuevas tecnologías, dejar de visitar y relacionarnos con nuestros familiares y amigos, no poder practicar deportes ni ir a espectáculos o sentarnos en una terraza, tener horarios y aforo restringido en supermercados y tiendas de alimentación, que nuestros hijos no puedan  juegar con otros de su edad, etc.

Cambios en nuestras vidas

Gradualmente iremos recuperando nuestras rutinas pero no olvidemos que el coronavirus continua siendo una amenaza. Todavía vamos a necesitar muchas dosis de paciencia hasta que todo vuelva a restablecerse como antes de la epidemia pero seguro que nos adecuaremos a una nueva forma de vida que nos enriquecerá y los inconvenientes dejarán de serlo.

¡No bajemos al guardia!

Es indispensable que seamos conscientes y prudentes y continuemos manteniendo las medidas  de prevención: mantener distancia de dos metros con el resto de personas, utilización de mascarillas, niños que no podrán compartir sus juguetes,  mamparas en el trabajo o  restaurantes, ampliación de actividades laborales o académicas on line, no poder ir de vacaciones por problemas económicos, vacaciones sin poder desplazarse a otros países, restricciones de aforo y  horarios, etc.

La capacidad de afrontamiento a esta nueva situación ha sido satisfactoria para la mayoría de la población pese a todos los inconvenientes sufridos y el impacto económico negativo en muchas familias.  Sin embargo, muchas personas de diferentes edades necesitarán ayuda para superar esta situación. Es más,  en los próximos meses todos nos vamos a relacionarnos  de diferente forma con nuestros allegados y entorno y como en cualquier cambio necesitamos desarrollar habilidades psicológicas y emocionales apropiadas que nos permitan habituarnos a la transformación de nuestras costumbres.

Secuelas Psicológicas del confinamiento

Algunas personas quedarán marcadas por secuelas que les generarán problemas psicológicos, y requerirán de atención profesional especializada, como en el caso de médicos, enfermeras, personal de limpieza, policías y otras profesiones con sobrecarga de trabajo e imágenes impactantes, personas sometidas a violencia en sus casas, ancianos solos en residencias, miedo al contagio tras el desconfinamiento, situaciones complicadas de duelo, problemas de sueño, aumento de conductas con enorme potencial adictivo a través de plataformas digitales o Internet (videojuegos, juegos de azar, compras…), consumo exagerado de dulces,  aperitivos salados,  alcohol u otras sustancias, miedo a salir de casa,  problemas de pareja o familiares, ansiedad, etc.

¿Qué es el síndrome de la cabaña? El miedo a salir de casa

Uno de los problemas que  pueden producirse conforme las fases de desescalada vayan avanzando es el denominado síndrome de la cabaña. Síndrome que se vinculaba con la situación de los colonos que no podían salir de sus cabañas durante el invierno y el malestar psicológico acompañado de síntomas somáticos producidos ante la idea de salir de nuevo al exterior. Otras teorías similares  apuntan  que el origen del síndrome de la cabaña tiene que ver con la protección y seguridad  que los cazadores en situaciones amenazantes (tormentas o animales salvajes)  encontraban en las cabañas y el miedo y ansiedad a salir de ellas, aunque hubiera cesado el peligro.

De una forma u otra,  a través de los medios de comunicación, redes sociales, conversaciones telefónicas o videollamadas…, estamos continuamente expuestos a noticias en relación al coronavirus. La difusión de medidas de higiene y seguridad, número de contagios y fallecimientos, expansión en otros países, investigaciones para mejorar la eficacia de fármacos o desarrollar la vacuna…  han generado estados de gran incertidumbre y ansiedad. Igualmente,  con la finalidad de hacernos conscientes de la necesidad de quedarnos en casa se nos ha transmitido la necesidad de no salir al exterior y permanecer en nuestras viviendas durante el estado de alerta. Situación que ha generado que nos sintiéramos seguros solo si evitábamos salir a la calle.

Un miedo que puede afectar a jóvenes y adultos

Progresivamente según vayamos avanzando en las fases de la desescalada podremos salir de casa y desplazarnos cada vez más lejos. Sin embargo, lo que es motivo de júbilo y alegría para la mayor parte de las personas, va a representar un problema en aquéllas que no se van a sentir capaces de salir a la calle por miedo. En estos casos, el síndrome de la cabaña surge cuando semanas de estar privados de la posibilidad de salir a la calle, el temor, angustia y ansiedad se apoderan de la mente de algunas personas.

Este síndrome no se da únicamente en adultos, sino también en niños y adolescentes. Niños, como estas semana me comentaba una paciente, que no quieren salir de casa y  preguntan  a sus padres si el virus todavía está fuera de casa.

Necesidad de diferenciar este miedo a salir a la calle o síndrome de la cabaña de otros problemas

Es importante no confundir el miedo a salir tras un período de aislamiento en nuestras casas con otro tipo de circunstancias. Por ejemplo, personas que se sienten cómodas por no ir a trabajar o a clase, personas que prefieren continuar dedicando el tiempo a actividades con el resto de familiares en casa, niños que son el centro de atención de sus padres las 24 horas del día, personas que compulsivamente y sin control juegan a videojuegos solos o con otros en línea, personas tímidas o con poca autoestima que les cuesta establecer relaciones, aquéllas que antes del confinamiento ya tenían agorafobia, personas que han perdido seres queridos y están en pleno  duelo sumergidos en la rabia y dolor por no haberse podido despedir de sus seres queridos, otras con un miedo –antes del confinamiento – desproporcionado y preocupación constante por padecer o contraer una enfermedad grave (hipocondría),  personas con obsesiones  o preocupaciones recurrentes previas , etc.

¿Qué síntomas tiene el síndrome de la cabaña?

Los síntomas del síndrome de la cabaña abarcan diferentes esferas que brevemente vamos a comentar:

  • En el terreno fisiológico

Fatiga, problemas en la cantidad y calidad del sueño, cambios de humor, rigidez muscular, dolores de cabeza o articulaciones, aumento de la presión arterial,  palpitaciones, etc. ante la expectativa de salir a la calle. Asimismo, el no salir a la calle y no realizar las revisiones médicas pertinentes o acudir al médico y no realizar ejercicio, agrava otras enfermedades que se puedan tener como la diabetes, colesterol… o pueden poner en riesgo la salud por no acudir a realizarse determinadas pruebas (analíticas, resonancias, mamografías…).

  • En el terreno psicológico

La ansiedad y la angustia son determinantes, aunque también pueden aparecer síntomas depresivos,  pensamientos recurrentes sobre la sensación de peligro acompañados de desasosiego y desamparo, temor constante e inseguridad, problemas a la hora de realizar otras actividades y retomar rutinas – sobre todo si se llevan a cabo en el exterior -, problemas de atención y memoria, etc. Al igual que sucede en área fisiológica, al haber dejado de ir a las consultas e interrumpir el tratamiento cerrando la posibilidad de llevarlo on line, hace que otros problemas psicológicos preexistentes se hayan agravado.

No todos estos síntomas se dan en todas las personas y su impacto o gravedad depende varía en cada persona. Es fundamental que valoremos si los síntomas  físicos  y psicológicos son causa, consecuencia o concomitantes al hecho de no poder salir de casa.

Recomendaciones para volver a salir sin miedo a la calle

  • Fijar gradualmente objetivos para salir

Por ejemplo salir primero cerca de casa y en entornos que nos proporcionan más seguridad como pasear por nuestro barrio, posteriormente ir a visitar o comprar más lejos del barrio…

  • Hacer ejercicio Físico

Tanto en nuestras casas como fuera de casa en el horario que las autoridades lo permitan.

  • Mantener las relaciones con familia y amigos

Videollamadas, saludar nuestros vecinos desde nuestros balcones… en el horario en el que tenemos restringidas nuestras salidas y restablecer los contactos sociales en el exterior cuando nos lo permitan. Eso sí, manteniendo las distancias de seguridad y uso de mascarillas.

  • Compartir nuestras inquietudes, sentimientos y temores

Nos daremos cuenta que muchas emociones también las comparten otras personas. Esto nos ayudará a entender que hasta cierto punto son normales las sensaciones que estamos experimentando. Asimismo, hacer participes a los demás de nuestras emociones, facilitará que nos ayuden dándonos ánimo o acompañándonos cuando se pueda en nuestras salidas.

  • Mantener hábitos saludables

Cuidar la alimentación, acostarse y levantarse a la misma hora, ducharse y no estar todo el día con el pijama, asomarnos a ventanas y balcones para que tomar el sol y disfrutar de la luz y del paisaje – ya sea urbano o rural – nos motivará a querer salir, planificar nuestros horarios de trabajo, tareas domésticas, tiempo para la familia, tiempo para nosotros, etc.

  • Distraernos

Realizar actividades que nos gusten y nos distraigan, evitando estar la mayor parte del día “conectado” a noticias sobre el coronavirus y la desescalada.

Ayuda Profesional para superar este miedo o síndrome de la cabaña

Centro Psicología en Valencia Consuelo Tomás

Es probable que los síntomas del síndrome de la cabaña  vayan disminuyendo en la medida que se vaya saliendo a la calle. No obstante, algunas personas van a necesitar de ayuda especializada para poder afrontar este problema. En el Centro Psicológico Consuelo Tomás, te enseñamos  estrategias eficaces para superar esta situación y que la vuelta a la normalidad te resulte más fácil. No te sientas culpable o avergonzado por lo que estás ocurriendo y pide ayuda lo antes posible antes de que se cronifiquen tus problemas. Muchas personas también se sienten como tú. ¡Te comprendemos y podemos ayudarte!

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