
Sin embargo, en ocasiones las preocupaciones no se nos van de la cabeza. Es lo que denominamos OBSESIONES. Las obsesiones son los pensamientos, impulsos o imágenes que nos perturban y nos invaden de forma recurrente y persistente. Cuando una persona tiene obsesiones, no puede ignorar o suprimir los pensamientos o imágenes que le perturban y le generan malestar. Son obsesiones típicas el miedo a contraer una enfermedad, haber olvidado cerrar la puerta, intenso malestar ante objetos desordenados o asimétricos, miedo a hacer daño a si mismo o a los demás, etc
En ocasiones, las personas con obsesiones intentan neutralizar las obsesiones con otros pensamientos o actos (por ejemplo, lavado excesivo de manos en el caso de la persona se obsesione pensando que si toca algo, se va a contaminar; repitiendo palabras, si no puede dejar de pensar que va a herir a alguien; contando objetos, si no puede dejar de tener imágenes pornográficas en su cabeza…). En estos casos (lavado de manos, repetición de palabras, contar objetos) son lo que denominamos compulsiones, y estaríamos hablando de un trastorno obsesivo-compulsivo.
Tanto si las obsesiones se dan solas o van acompañadas de compulsiones, es necesario acudir al psicólogo para poder solucionar este trastorno psicológico porque aunque la persona reconoce que las ideas que tiene son absurdas, no puede dejar de pensar en ellas.


