La psicóloga especialista en Psicología Clínica, Consuelo Tomás, ha analizado en el diario Levante- EMV el impacto emocional que los recientes accidentes ferroviarios están teniendo en la población. Ante la sensación de ansiedad que recorre las estaciones, la experta aporta las claves para entender y gestionar estas reacciones.
La diferencia clave: Miedo frente a fobia
Tomás subraya que es esencial distinguir entre una respuesta natural y un trastorno psicológico.
- El miedo como aliado: Explica que el miedo es un mecanismo de supervivencia que nos prepara ante un peligro real. En este sentido, afirma que cualquier reacción de alerta tras lo sucedido es normal, pues «lo que no es normal es lo que ha ocurrido, el accidente».
- La fobia como distorsión: Al contrario que el miedo, la fobia es un temor desproporcionado ante un peligro que no es real. El temor o tiene sentido en relación con el peligro real que representa el objeto o la situación, teniendo en cuenta el contexto sociocultural.
Consecuencias del accidente y la cobertura mediática
El accidente de Adamuz ha generado efectos no solo en las víctimas directas, sino también en la población general debido a la sobreexposición mediática.
Entre las consecuencias más destacables en la población en general, destacan las siguientes:
- Efecto detonante: Las noticias sobre siniestros no aumentan el riesgo real, pero refuerzan la idea de «esto podría pasarme a mí», permitiendo que la ansiedad crezca.
- Sentimiento de tristeza: Se produce un «sentimiento general de tristeza por efecto empatía» que hace que la sociedad esté más sensibilizada, haya o no miedo previo.
- Síntomas físicos: Quienes padecen esta fobia pueden experimentar taquicardias, sudoración, tensión muscular o mareos con solo pisar una estación.
- Conductas de evitación: Una consecuencia común es preferir alternativas mucho más largas, como conducir 10 horas, con tal de no subir al vagón.
«Cualquier reacción que pueda haber en estos casos es normal; lo que no es normal es lo que ha ocurrido, el accidente»
Consejos para recuperar la normalidad
Consuelo Tomás recalca que «hay que aprender a vivir y la vida es un riesgo». Para evitar que el miedo aumente, sus principales recomendaciones son:
- Afrontar la situación: La experta insiste en no cambiar la rutina ni evitar el transporte, ya que la evitación puede alimentar el miedo.
- No cambiar de planes: Si se tenía previsto viajar, lo aconsejable es mantener el viaje.
- Estrategias de distracción: Para manejar la ansiedad durante el trayecto, sugiere emplear técnicas de relajación, ejercicios de respiración, escuchar música o realizar pasatiempos como sudokus.
- Evitar la sobreexposición a las noticias e imágenes
- Búsqueda de ayuda profesional: si el miedo y los síntomas de ansiedad persisten.
Finalmente, la psicóloga lanza un mensaje de calma: aunque no se puede asegurar que un accidente no vuelva a pasar, la probabilidad es «muy, muy baja» y es necesario entender que se toman medidas constantes para evitar que estas situaciones se repitan.


