Cuando nuestra pareja nos deja

By 8 septiembre, 2017 Sin categoría No Comments

Cuando nuestra pareja nos deja. Foto Consuelo Tomás 09.09.2017 - psicólogos Valencia - Centro psicología Consuelo Tomás - Terapia de pareja y sexual, depresión...  Cuando nuestra pareja nos deja experimentamos una profunda sensación de pérdida y vacío.  La ruptura de pareja supone una situación de estrés y de adaptación a una nueva situación.

   No obstante,  hay factores que afectan en mayor o menor medida nuestras reacciones ante la ruptura  cuando es nuestra pareja la que nos deja:  No es lo mismo que la ruptura sea la crónica de una muerte anunciada, a que nuestra pareja nos deje de repente,  y ya no digamos, si nos deja a través de un whatsApp o redes sociales, en lugar de hacerlo cara a cara proporcionándonos unas explicación que nos ayude a poder comprender, en parte,  los motivos por los que nos deja. Así como tampoco es lo mismo que la ruptura se produzca por la aparición de terceras personas, lo que supone una infidelidad, que porque nuestra pareja se haya desenamorado. Al igual que si hay hijos en común, éstos pueden ser los grandes perjudicados.

      En cualquier caso, la forma en que reaccionamos cuando nuestra pareja nos deja,  se relaciona con la falta de seguridad al perder nuestro vínculo afectivo y de objetivos comunes, afectando diferentes áreas: personal, social, familiar, económica, de ocio y tiempo libre…

     Son múltiples las emociones y reacciones  que experimentamos cuando nuestra pareja nos deja. Entre las más comunes, destacan las siguientes

  • Depresión: es habitual que nos sintamos tristes, con ganas de llorar, desilusionados, no tengamos ilusión por las cosas ni con ganas de llevar a cabo otro tipo de actividades (quedar con amigos, practicar algún deporte…)
  • Obsesiones: no podemos dejar de pensar en nuestra pareja ni de hablar con nuestros conocidos de la ruptura. Es más, a través de amigos en común o de las redes sociales, indagamos para saber qué está haciendo nuestra pareja.
  • Ansiedad: la persona se siente con los nervios de “punta” o en tensión, lo que dificulta que se pueda concentrar en las tareas que realiza habitualmente.
  • Culpabilidad: algunas personas llegan a pensar que es culpa de ellas el que las hayan dejado, siendo incapaces de realizar un análisis adecuado de la situación. Si nuestra pareja se ha ido con otra persona o ya no sienta lo mismo, no tiene porque ser culpa nuestra
  • Baja autoestima: se puede llegar a pensar que nuestra pareja nos ha dejado porque no valemos  lo suficiente y no hacemos feliz a nuestr@ compañer@
  • Rabia: nos sentimos enfadados y experimentamos ira e irritabilidad contra nuestra pareja o nuestro entorno,  por haber sido abandonados. A veces estos sentimientos hacen que la persona se quiera vengar de su pareja, compartiendo comentarios despectivos con familiares o allegados  sobre  nuestr@ ex  o, colgando información o fotos comprometidas para perjudicarle.
  • Problemas del sueño: aparecen dificultades para dormir o, si se hace, es frecuente la aparición de sueños relacionados con la situación que estamos viviendo.
  • Problemas de alimentación: La persona siente como un nudo en la garganta debido a la ansiedad que está sufriendo, junto con la pérdida de apetito que acompaña a los sentimientos de tristeza. Si bien es verdad, que en algunos casos para aliviar las emociones negativas, se come compulsivamente produciéndose atracones que la persona no controla.
  • Utilizar a los hijos y ponerlos en contra de la pareja:  con la finalidad de hacer daño a nuestra pareja, erróneamente se utilizan a los hijos y se amenaza con que no los van a ver o se habla mal a los hijos de su madre o padre o, se intenta obtener información a través de los hijos para obtener información de la otra persona.
  • Aislamiento: la falta de ánimo nos conduce al aislamiento social, más grande, si únicamente nuestra esfera social se ha nutrido de las amistades de nuestra pareja.
  • Consumir alcohol u otras sustancias: en algunos casos, la persona dejada empieza a abusar del alcohol o de otras sustancias como antidepresivos o ansiolíticos sin control médico, para aliviar sus sentimientos de pérdida, sin ser conscientes de que es normal sentir dolor  y del riesgo de desarrollar una dependencia.
  • Dificultades económicas: máxime si la economía dependía exclusivamente de nuestra pareja. Aún en el caso de que los dos contribuyeran a los gastos de la economía familiar, quedan pendientes temas que afectan al pago de la hipoteca conjunta si al hubiere, menor posibilidades de destinar dinero a otras actividades plancenteras al tener que hacernos cargo en solitario de la planificación de gastos, etc.

      Es necesario que nos demos un tiempo de adaptación para reflexionar y decidir sobre nuestros proyectos, reencontrándonos a nosotros mism@s y generando estrategias útiles que nos permitan sentirnos relajados para abordar esta etapa nueva en nuestras vidas. No obstante, si los sentimientos de tristeza, ansiedad, rabia…perduran en el tiempo y nos sentimos incapaces de afrontar la ruptura, puede ser conveniente consultar con un psicólogo para elaborar la pérdida y volver a sentirnos seguros, aprendiendo a orientar la nueva situación.

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