Aprender a decir “no”

Aprender a decir NO - Foto Consuelo Tomás 01-03-2018 - psicológos Valencia - hablidades sociales - asertividad - terapia psicológica Valencia - ansiedad - depresión- sexo              Pese a que parece muy fácil saber decir “no”,  muchas personas se sienten incapaces de poner límites en sus relaciones y a decir “no”. En este sentido, estas personas tienen un déficit de asertividad y acuden al psicólogo para aprender a elegir lo que verdaderamente desean y aprender a decir “no”

         La asertividad nos permite decidir por nosotros mismos, expresando nuestros puntos de vista y necesidades, a aceptar y saber expresar disgusto o críticas y a saber decir “no”. Todo ello respetando a los demás y consiguiendo que los demás también nos respeten, En esta breve publicación, nos vamos a centrar en algunas pautas para     aprender a decir “no”.

       Las causas por las que no nos atrevemos a decir “no” son muy variadas. Entre las más comunes destacan: el miedo a ser rechazados, el pensar que vamos a generar un conflicto o disputa, la educación basada en la pasividad y en el agrado a los demás, la baja autoestima, los sentimientos de culpabilidad si no satisfacemos a los demás, evitar la ansiedad o malestar si decimos que “no”,  la codependencia: dependencia emocional, etc.

       En cualquier caso, es importante aprender a decir “no” porque las consecuencias de no saber decir “no” hacen que estas personas se sientan frustradas, no valoradas, dominadas por la opinión o necesidades de los demás e insatisfechas por acabar haciendo o diciendo lo que los demás quieren, sin sentir que sus ideas, formas de entender la vida, sus momentos…también cuenten para los demás. Estas personas no se sienten respetadas e, incluso llegan a hacer cosas por sus allegados, que les pueden comprometer.

      Algunas recomendaciones para que sea más fácil aprender a decir “no”, son las siguientes:

      – Aceptarse y quererse uno mismo y valorar nuestros propios deseos y necesidades. Ser tú mismo hará que los demás te conozcan y aprecien tal y como eres, respetando tu forma de ser y tu manera de llevar tu vida.

      – Pensar que nosotros también tenemos nuestras prioridades e intereses y,  no por ello, somos egoístas.

      – Dejar claro a los demás que de la misma forma que nosotros respetamos los deseos de los demás, nos tienen que respetar los nuestros.

       – Sentirnos seguros cuando los demás nos quieren manipular con frases como “si tú me quisieras, harías esto por mí”, “si fueras mi amigo, me ayudarías”… Podemos querer y tener amigos, pero ello no implica que siempre estemos a disposición de los demás. Es más, los amigos y allegados si realmente nos quieren y valoran, comprenderán que nosotros también tenemos nuestras obligaciones e intereses personales.

         – Aprender a poner límites para que no abusen de nosotros. Ayudar es un aspecto que nos enriquece pero cada persona es la que debe asumir la responsabilidad en su propia vida.  A veces, saber ayudar implica dejar que los demás aprendan por ellos mismos a gestionar sus problemas. De otra forma, podemos crear comportamientos de dependencia de los demás hacia nosotros que no fomentan la autonomía y libertad.

        – Tómate tu tiempo para decidir si te interesa un proyecto. Precipitarse puede hacer que nos arrepintamos por no haber dedicado un período para reflexionar acerca de la conveniencia o no de  embarcarnos en ese objetivo.

         –   No titubear cuando algo no nos interesa o nos viene bien hacerlo.  Nadie nos obliga a poner excusas o dar explicaciones. Nosotros al igual que los demás, tenemos libertad para elegir lo que consideramos mejor en ese momento.

          – Decir “no” no quiere decir que siempre sea así. En ocasiones, si que hay que poner límites siempre que se da una circunstancia, como son los insultos, las amenazas, etc, pero la mayor parte de veces, decimos “no” porque en ese momento estamos ocupados con otras necesidades, pero cuando podamos o lo estimemos conveniente, podemos decir “sí.

          – Agradar a los demás no significa hacer lo que los demás quieren. Es fundamental, quererse a uno mismo porque si solo deseamos agradar a los demás, dejamos de ser nosotros mismos y de vivir nuestra propia vida.

       –  Si dices “no” , los demás no te van a dejar de quererte.   Si una persona realmente te quiere, comprenderá que tus decisiones y proyectos también son importantes y se alegrará de que tus prioridades cuenten y celebrará y contigo todo lo que te hace sentir bien, aunque le hayas tenido que decir “no”.

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